¿Por qué nos dejamos llevar por opiniones de otras personas ? ¿Y si el sesgo de autoridad nos influye más de lo que creemos?
El sesgo de autoridad es la mayor probabilidad de considerar válidas o mejores las opiniones de ciertas personas por el hecho de ser reconocidas socialmente como expertas, sin comprobación.
Pero, ¿Cómo puede suceder algo así?
En el sesgo de autoridad las personas tendemos a aceptar como veraces las afirmaciones o juicios emitidos por una persona que consideramos como una figura de autoridad, sin plantearnos si esa formulación es o no correcta. Sus implicaciones y consecuencias son múltiples, pues puede marcar la diferencia entre acertar o no con nuestras decisiones en contextos variados.
Dejarnos llevar por el el sesgo de autoridad tiene implicaciones directas, por ejemplo, en el fortalecimiento de la propia inseguridad al confiar más en otra persona que en nosotros mismos, ya sea por su estatus o conocimiento percibido. Dicha situación puede redundar en alimentar una necesidad de dependencia, anulando así un pensamiento crítico sobre los demás o uno mismo.
¿Cómo puede afectar el sesgo de autoridad en el contexto terapéutico?
¡Cuidado!, Pues el sesgo de autoridad puede ayudar al desarrollo de la terapia, por supuesto, pues se relaciona directamente con los factores comunes del psicoterapeuta para el propio éxito de la terapia. (Poder de sugestión, persuasión, calidez, empatía, compromiso y experiencia) (Frank, 1961; Frank y Frank, 1991)
Entonces, ¿Dónde está el problema?
El problema que puede traer dejarse llevar por el sesgo de autoridad viene dado cuando la persona que acude a consulta demanda insistentemente la «seguridad del experto». Cuando demuestra mayor confianza en la opinión del/a terapeuta que en la suya misma, es en ese momento en el que si nos convertimos en la autoridad estaremos reforzando la inseguridad del propio consultante. Además, a la vez estaremos limitando la integración de las experiencias y eventos privados de la persona y dificultando un «Yo» coherente.


